
Todo el mundo estaba expectante. Bunbury había dejado Héroes porque ya no creía en el rock & roll, porque quería innovar en la música, porque quería hacer uso de las nuevas tecnologías… Y ahora que tenía las alas libres iba a desatar su talento al máximo.
Para empezar, Enrique se cortó el pelo, cambió su forma de vestir… vamos, que cambió su imagen para romper con esa línea de continuidad, para que se notara más que era una etapa post-heróica. Y ni corto ni perezoso sale en la portada se su primer LP en solitario “Radical Sonora” con la cara pintada de rosa y morado, y en el libreto con el pelo teñido de azul. Muchos lo tacharon de payaso (los más acérrimos seguidores de Héroes) y otros lo encumbraron a la categoría de genio inquieto y modernista (los fans de Bunbury particularmente, como cabeza pensante de HDS). Si he de ser sincero, me quedé en el primer grupo, durante mucho tiempo hasta que Enrique logró abrirse de nuevo paso entre mi discografía, hasta el punto que no es hasta hace cuatro meses escaso, cuando desempolvé el “Radical Sonora” de mi estantería (un viejo regalo) y me dispuse a esucharlo por primera vez en mi vida, muchos años depués de que ese CD entrara en mi casa.
Me he tirado de los pelos al escuchar este disco, una vez tras otra, día tras día. Simplemente, es excepcional. Creo que es el mejor disco de Bunbury, no el más personal, ni el más intimista, pero sí el más arriesgado compositivamente hablando y que, sin embargo, más se asemeja a su etapa Héroes (recordemos que acababa de salir de ella).
Como rasgos generales, destacaría que la voz de Enrique suena como nunca, ayudado por unas melodías vocales muy inspiradas. El sonido y la producción acompañan, todo ello debido a la experta mano del reincidente Phil Manzanera (productor de HDS). Letrísticamente hablando, Enrique habla de experiencias personales y sobre todo de mujeres, aunque eso sí, siempre sin dejar claro lo que realmente quiere decir. E instrumentalmente: sintetizadores y mucha preponderancia de bajo y batería (aunque desconozco si electrónicos). La guitarra también está presente pero más escasamente.
Desgranemos juntos tema por tema el disco:
01) BIG-BANG (04:36)
Empieza con sonidos arábigo-electrónicos y una voz en off presentando el disco para dar paso a sintetizadores dibujando melodías flexibles y angustiosas. Finalmente llega la poderosa voz de Enrique que canta en un segundo plano, hasta que llega el momento del estribillo donde ya coge el protagonismo en la mesa de mezclas, se pone en cabeza y explota como un bigbang. Muy buen tema.
02) NEGATIVO (03:59)
La canción autobiográfica del disco, o tal vez la que más explícitamente cuenta experiencias personales. También desborda con la fuerza del estribillo.
03) ENCADENADOS (04:32)
Mi canción favorita del disco sino fuera por Salomé. Una canción que habla de la sexualidad de Enrique, de su autocontrol, de su experiencia… Canción tranquila hasta el minuto tres y cuatro segundos que explota y la adrenalina se apodera de mi cuerpo. Se me ponen los pelos de punta cada vez que lo escucho. Buff… no sé que hubiera ocurrido si este tema pasa por manos de Valdivia y le hubiera dado esa chispa de magia “made in Héroes”.
04) CONTRACORRIENTE (03:50)
Buena canción, potente y sorprendente. Sin embargo se podría haber sacado mucho más de ella. Me da la impresión de que podría dar más.
05) PLANETA SUR (04:21)
Otra de mis favoritas, por su gran calidad compositiva, por su melodía vocal y porque… cojones!! pues porque me gusta. Sin estribillo poderoso, pero de los que gustan.
06) ALICIA (03:42)
Su canción más famosa del disco, la que carece de añadidos electrónicos, la que lleva guitarra acústica, la que más parece hecha por HDS y la que fue sintonía de la Vuelta Ciclista a España. Hay quien dice que Alicia es la cocaína…
07) SALOMÉ (04:38)
La canción que resume todo el disco, la mejor canción que ha escrito Bunbury desde que se instaló en solitario en el negocio de la música. Parte arábaiga para empezar, parte electrónica para enlazar y parte vocal sin rival. Melodía genial, con mucha fuerza, letra sobrecogedora, estribillo demoledor. Cien por cien Bunbury. Enrique dice que se la dedica al mito femenino. Yo digo que se la dedica a su ex novia Salomé, una italiana que en realidad se llamaba Benedetta y que estaba bastante buena. Simplemente un tema excepcional (Ahora mismo me estoy mirando el brazo y tengo el vello erecto, o los pelos de punta que se suele decir, jejeje).
08) SERVIDOR DE NADIE (03.08)
Empiece demoledor (literalmente) con un bajo muy inetresante. Canción para la resaca de Salomé, muy parecida en intensidad. Un lujo.
09) DESPACIO (04:37)
Canción maquiavélica, angustiosa y lenta. Pero a mí me parece muy sensual, perfecta para escuchar a media luz en compañía. Os recomiendo que la descubráis.
10) POLEN (04:09)
Otra canción mítica para los que han escuchado este disco. Menos intensidad pero más melodía.
11) NUEVE (04:11)
Otra canción dedicada a una ex-novia: Nona. Buena canción, rara se la podría definir. Se nota que el disco va llegando a su fin.
12) ALFA (05:02)
Canción lenta, para ir acabando. Muy bonita, muy buena. Interesante. Dando pistas de lo que hará en su próximo álbum.
Un gran disco para descubir una faceta ya olvidada de este artista que ha decidido hace bien poco retirarse. Aquí comenzó su legado. Y para despedirme nada mejor que una cita del propio Bunbury incluída en este compacto: “Instrucciones de uso: líese un buen canuto de hachís. Escúchese a un volumen muy alto, muy a oscuras y preferiblemente cuando se esté muy solo”. Pues eso.
