Perros del silencio

October 29th, 2007 por Pedro Arilla

 

Ponte en canción…El fanatismo por Héroes del Silencio puede llegar a ser incomprensible para aquellas personas que no sufran de tan amargo (y a la vez dulce) virus incurable e imperdonable. No sé si una persona humilde y no poseedora de esta enfermedad puede llegar a comprender lo que Héroes del Silencio pueden llegar a significar. Desde mi más tierna infancia… Desde el más recóndito de mis sueños… Desde siempre he sentido a Héroes del Silencio.

Poseo toda su discografía oficial y extra-oficial, merchandising, camisetas, grabaciones caseras, llaveros, banderas, vinilos, casettes, recortes de periódico… Escribo uno de los blogs más importantes sobre el grupo. Estoy tatuado con su símbolo, marcado en mis venas con su estampa. Es un honor. He llegado a llorar con su música, he llegado a sentir cómo mi piel se erizaba con sus letras, he llegado a soñar con que un día, por fin, podría verlos en directo…

Esa noche valenciana… Vivo en Zaragoza, y ya había visto los dos conciertos que dieron en mi ciudad. Incluso me desplacé a Sevilla para ver el tercero en discordia. Por supuesto, fui a Valencia para el que sería el final de una reunión histórica.

El concierto era a las nueve de la noche, en el circuito Ricardo Tormo de Cheste, a 20 kilómetros de Valencia capital. Casi cien mil entradas (que se dice pronto) vendidas para una fiesta heróica que presumiblemente sería histórica. A las seis de la tarde decidimos coger el coche para llegar sin sorpresas.

Ya era demasiado tarde. Dieciséis kilómetros de atasco, a cuatro carriles, en la autovía. Colapso total. Mi compañero, residente en Madrid, dice no haber visto un atasco así en su vida. Los minutos pasan. Los metros no corren. Todo el mundo mira adelante y atrás… Una misma imágen, cientos y cientos de coches pueblan el asfalto. A las nueve y pico de la noche, cuando la tensión en la noche es más que palpable, oímos, atónitos, desperanzados y casi derrotados, cómo allá en la lejanía, suenan los primeros acordes de “El estanque”. El concierto ha comenzado… Mi compañero, un gran conductor hace lo que puede… y conseguimos aventajar nuestra posición por un par de carreteras de servicio… Llegamos a las diez y media. La Guardia Civil nos recibe con un “Aquí no se puede aparcar, hay que entrar por el otro lado”. A mil por hora nuestros coches y nuestros corazones llegamos a la parte trasera del circuito. Las canciones llegan traídas por el viento… una tras otra. Nos recibe otra pareja de guardia civiles “Aparcad donde podáis”. En mitad de la rotonda, donde lo han hecho ya muchos otros, es un buen sitio. “Tenéis que llegar andando hasta el circuito por esta carretera secundaria… hay veinte minutos”. Corriendo… mucho tiempo, por un camino de cabras, a oscuras, un hormigueo incesante de gente… desperanzada… escuchando en la distancia unas letras que tantas veces han cantado y que ahora, sólos en la noche, sólo se atreven a tararear. Por fin llegamos… un grupo de gente, ante la imposibilidad de algo mejor, nos tumbamos en el suelo, en mitad del monte, a unos trescientos metros de distancia laterales, a ver el concierto, con nuestra entrada intacta en el bolsillo, como vulgares ladrones.

Cuando todavía restan dos temas para terminar y después de haber visto cinco canciones, decidimos irnos. Por lo menos no nos comeremos el atasco de vuelta. Cuando termina el concierto oímos que casi cien mil gargantas enloquecen con un acontecimiento histórico. Digo “casi” porque se estima que unas diez mil personas con su entrada COMPRADA legalmente se quedaron sin entrar. Andamos con desgana por la carretera, de vuelta a nuestro coche. Por allí pasan los Mercedes que levan al grupo hasta su hotel… Mi novia no se resiste a gritar “Ladrones”. Yo me debato entre la indignación y la imágen de haberlos visto a un par de metros de distancia escapando en la noche como auténticos perros del silencio.

Cuando llegamos al coche, volvemos a Valencia. En dirección Cheste todavía hay atasco, cientos de fans desesperados que han oído desde su coche cómo empezaba el concierto y cómo se escapaban sus sueños al terminarse con ellos enfundados en la más angustiosa de las desesperanzas. ELlos ni siquera lograron llegar a Cheste. Nosotros escapamos de ahí, en dirección contraria, rumbo a nuestra cama en ese hotel al que esperábamos volver de madrugada, borrachos de Héroes.

Mis sensaciones… Toda la vida esperando algo. Algo. Algo que se te escapa entre los dedos. Rabia insolente. Desesperación. Impotencia. Unas ganas locas de llorar. Y noto como se me humedecen los ojos. Me siento maltratado, humillado, avergonzado… Vendido. Engañado. Me siento uno más de esas cifras que engordan las cuentas corrientes de los cuatro músicos más grandes que ha dado España en todo el siglo XX. Se han reunido por dinero, por unas cifras mareantes que hablan de un millón de euros por cabeza… por el sólo hecho de reunirse. Hay que sumarle los beneficios. Nadie puede ni siquiera imaginarse lo que pude llegar a sentir en el momento en que los tuve tan cerca y no pude… no pude estar en ese concierto. Nadie puede saberlo, excepto todos aquellos hermanos con los que me encontré en mi misma situación.

Valencia no estaba preparada para un evento de estas características. Valencia, o Cheste, o la promotora… O los propios Héroes del Silencio por no cuidar un poco más con quién trabajan. No lo sé. Pero se les fue de las manos. El desbordamiento fue tan inmenso que parecía increíble, una broma de mal gusto, una pesadilla que acabó a oscuras, bajo cuatro árboles y rodeados de miradas que anhelaban estar ahí… bajo los focos.

Este tipo de sucesos desafortunados, casi catastróficos diría yo… son los que hacen que un gran grupo como Héroes del Silencio se conviertan en una nimia e isignificante banda de barrio. La resurrección, el Regreso… sólo merece la pena para hacerlo bien, para superar y revivir la leyenda. Nunca para llenar los bolsillos de billetes. Nunca para maltratar a unos fans que se cruzarían el mundo por vosotros. Para esto, para esto… Quedaos en silencio. Yo me quedaré con vuestros discos… no con vosotros.

Nota: A partir de aquí se ha montado una plataforma para reclamar: Reclamaciones Concierto Héroes. Por supuesto, y como es lógico, Internet ya es un hervidero: U2Valencia, Universo Héroes, ForoCoches, Heraldo & Héroes, Las líneas del Kaos (uno, dos y tres)… A ver si se puede hacer algo.

P.D.: Este blog es tan sólo un pequeño tributo a un gran grupo. Nada tengo que ver con ellos, dejad de mandar vuestas tempestades en forma de mail contra mí, pues yo, pobre de mí, también me quedé sin verlos en la noche trágica de Valencia.

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Héroes y Cardiel

September 3rd, 2006 por Pedro Arilla

Reportaje especial sobre Héroes del Silencio en la revista Popular 1. Lo puedes leer aquí. La verdad es que no tiene desperdicio. No cuenta nada nuevo, pero mola.

Y ahora a otra cosa. Extraigo de Aragón Musical:

Javier Ojeda se ha rodeado de nombres aragoneses para sacar adelante su primer trabajo en solitario, al margen de Danza Invisible, la banda con la que le hemos visto crecer como cantante y como artista. Nacho Serrano (Niños del Brasil) se ha encargado de la producción, Tachenko colaboran a lo largo del disco y también ha contado con el que fuera bajista de Héroes del Silencio, Joaquín Cardiel. Otras colaboraciones a destacar son las de Guille Martín o músicos de Chambao. El resultado quedará plasmado en el disco Polo Sur que finalmente se pondrá a la venta el próximo 28 de agosto, y cuyo primer sencillo será Pegado a tu cuerpo.

Leer completo.

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Los Discos

March 15th, 2006 por Pedro Arilla

[Escrito por Joaquín Cardiel]

EL MAR NO CESA

A principios del 87, concretamente el 10 de Enero, tocábamos en la sala “En bruto”, en Zaragoza. Gustavo Montesano y Roberto Durruti, músico y d.j. respectivamente, formaban entonces un tándem “cazatalentos” madrileño y estaban invitados al concierto. Aparecieron, aunque tan sólo a los bises, y quedaron impresionados con la atmósfera que se respiraba esa noche. Dio comienzo nuestra andadura discográfica.

Gustavo consiguió la atención de EMI. Pocos meses después disponíamos de una semana en los estudios de Hispavox y tres canciones para demostrar a la compañía que éramos un producto viable económicamente hablando. Era necesario vender un mínimo de 5.000 copias de aquel primer mini-Lp para continuar en el mercado discográfico. Las cifras rebasaron con creces el listón.

EN DIRECTO ‘89

EL Directo es y supone la posibilidad de reinterpretar las canciones y de contactar con la gente de puta madre que quiere a la banda y se disfruta un montón en directo, sobre todo en España.

SENDEROS DE TRAICIÓN

Una buena mañana, en un hotel madrileño, conocimos al mánager de Phil Manzanera. Invitado a un concierto en la tierra, en Calatayud, pronto vimos en Phil algo más que un afamado guitarrista o un productor. Conectó con todos nosotros desde el primer momento.

La dinámica de entonces era tocar y ensayar prácticamente a diario, por lo que los temas fueron adquiriendo soltura en los escenarios antes de ser grabadas. Era muy importante conseguir un sonido acorde con el directo, o mejor dicho, con lo que creíamos que era nuestro sonido en directo.

Para ello dispusimos de un espacioso estudio en las afueras de Madrid donde montamos el backline en una gran sala. Separados por paneles acústicos, tocamos una y otra vez las canciones, bajo la atenta supervisión de Phil. Nos trasladamos a Londres para la mezclas, concretamente a los estudios “Metrópolis”.

A finales del 90 se publicaba “Senderos de traición”, plagado de alusiones a relaciones traicionadas.

EL ESPIRITU DEL VINO

Las giras absorbían todo nuestro tiempo y nuestras energías. El tributo al éxito cosechado con “Senderos de traición”.

Repitiendo productor, con muy pocos temas acabados pero muchas ideas por desarrollar, fuimos a grabar a los estudios “Gallery”, propiedad de Phil a unos 50 Km de Londres. Casi todas las canciones se compusieron en el estudio, entre partidas de “snooker”, bocanadas de humo y sabor inglés. Tuvimos el tiempo y los medios necesarios para armar un doble disco repleto de nuevos aires, pero quizás un tanto perdido en la densidad. Mística oriental mezclada a pates iguales con todas las manifestaciones de “Baco”.

Publicado el 5 de Junio del 93, “El espíritu del vino” dio paso a “El camino del exceso”, gira que abarcó hasta el verano del 95.

AVALANCHA

La avalancha comenzó con un replanteamiento general del organigrama “héroes”. La cosas habían empezado a funcionar por inercia.

Buscando otro aires en nuestro sonido, nos pusimos a buscar un nuevo productor. Por cambiar, que no quede. A Bob Ezrin, afamado productor de rock por más de veinte años, ya le habíamos mandado nuestros primeros trabajos, pero no pudo trabajar con “Héroes” en “El espíritu del vino”. Esta vez, él mismo se puso en contacto con la banda.

Para preparar los temas, nos retiramos dos meses en “El Hospital” de Benasque y otros dos en High Wycombe, a las afueras de Londres.

Bob y Andrew Jackson, co-productor e ingeniero de sonido, han conseguido que sonemos con potencia, deshilachando la densidad de “El espíritu del vino”, dejando a los instrumentos sonar en su aspecto más natural. Letras más sociales y comprometidas.

PARA SIEMPRE

En Noviembre de este año se va a publicar nuestro próximo disco, grabado en directo en la gira española de “Avalancha” durante el mes de Junio. Visión retrospectiva de los cuatro álbumes y punto de inflexión en nuestra carrera.

Después, descanso prolongado y ….

[Escrito por Joaquín Cardiel]

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Viaje a Mexico por Pedro Andreu (1994)

January 7th, 2006 por Pedro Arilla

MEXICO 94, Parte I
Amanece, es cinco de Abril, nos vamos a México D.F. desde la terraza de casa miro hacia las montañas, respiro profundamente, observando la ciudad que un día más ha empezado a cobrar vida. Hoy comienza la mal llamada gira sudamericana, que va a tenernos fuera durante dos meses y algunos días, en los que visitaremos mayormente México aunque también iremos a Chile y Argentina. Hemos pasado bastante tiempo en Zaragoza y eso es algo a lo que uno se acostumbra con sorprendente facilidad aunque, también es verdad, las giras son algo que termina echándose de menos.
Los acontecimientos en este tiempo han sido duros para todos de una u otra forma, y salir de casa y concentrarnos en el trabajo es lo mejor que podía pasarnos para pasar el mal trago. Miro desde la terraza de la casa, y veo la furgoneta que nos llevará al aeropuerto de Madrid, desde donde sale nuestro trasatlántico vuelo. Entro en casa y compruebo que todo está preparado. Como puedo, a duras penas, meto el equipaje en el ascensor y bajo. Voy directamente hacia la furgoneta, cargo las maletas en la parte posterior y cierro con un golpe seco la portezuela. La pegatina de Cantaría me recuerda a Pablo, que estuvo con nosotros en la última gira europea, y ahora anda en la carretera conduciendo un enorme camión de la empresa familiar. En el último momento, miro hacia arriba y me despido de mi chica que ha pasado esta última noche a mi lado y está asomada saludándome con la mano. No es sencillo, se me hace un nudo en la garganta. Me encaramo al furgón, entro, saludo, y tomo asiento. Hemos pasado muchos momentos en esta furgoneta y no puedo evitar sentir cierta nostalgia, ni recordar con una sonrisa a Martín, pero es lástima lo que realmente siento. Pasamos a recoger a Enrique por casa de sus padres, donde ha pasado la noche. Al momento viene, entra y, con un alegre “¡vamonos!”, que a todos nos sorprende y relaja, emprendemos el viaje. Esta vez, conduce un amigo de Luis Miguel, el técnico de batería, que no viene a esta gira de bajo presupuesto. El viaje es rápido y escuchamos música y fumamos. Algunos dormimos un rato. Llegamos algo retrasados, y, como es habitual, la espera en el aeropuerto se hace larga. La razón de que hayamos venido tan temprano es la facturación del escaso backline que llevamos, que ha de realizarse bastante tiempo antes del embarque. Viajamos Juan, Joaquín, Enrique, Alan, Douglas como técnico de sonido, Miguel como técnico de monitores, Miguel como técnico de luces, y yo.
Nos esperan Anita y María Eugenia de la oficina, y Ricardo Ortiz, Marisa y Ana Villasboas de EMI, que nos entregan la versión japonesa de los dos últimos LPs. El avión sale a las cuatro y media, así que comemos en el restaurante situado en la planta superior del aeropuerto.
El viaje dura once horas y algo y cada uno pasa el tiempo como puede. La verdad es que uno se siente un poco borrego en estos viajes. El pasaje esta casi completo y el espacio vital es escaso. Paso al menos tres cuartas partes del vuelo sentado en mi butaca y cuando me levanto mis piernas sufren resentidas por la postura. Cuando llevas seis horas enlatado y parece que queda poco, basta un vistazo al reloj para darse cuenta de que la pesadilla no ha hecho más que empezar.
Llegamos a México D.F., a las ocho menos veinte de la tarde. Bajamos del avión un poco idos de la cabeza. Nos esperan Pito y Ricardo Serafín que han preparado el paso de la aduana. El contacto de este último nos facilita enormemente el paso, pues no tenemos que esperar en la larga fila donde comprueban los pasaportes. Después del consabido semáforo del PASE-NO PASE, salimos y hay algunos fans esperando; dos clubes de fans han aparecido aquí desde nuestra última visita. En una suburban, vamos al hotel Mission Park Inn. Es un hotel pequeño, situado cerca de la Zona Rosa y próximo también a la confluencia de Insurgentes y Reforma, dos de las más importantes arterias de esta ciudad superpoblada. En el interior del hotel algunas grietas recuerdan el movimiento de tierras del ochenta y cinco, que tuvo como resultado la muerte de varias decenas de miles de ciudadanos y dejó la ciudad como si hubiera sido víctima de un bombardeo. De hecho, paseando por la ciudad aún se pueden ver algunos restos de edificios derruidos e incluso alguno que aún se mantiene en pie, aunque inclinados en un claro desafío a las leyes naturales.
Dejamos el equipaje y vamos a comer algo al Gallito que está a dos o tres cuadras. Es una taquería moderna. Comemos tacos al pastor y guacamole, acompañado de Corona (cerveza), guanábana y agua de Jamaica. Gabi, la chica de Pito, ha aparecido en la calle gritando. Ha dejado el carro (coche) en mitad de la calle, y se ha lanzado como una posesa golpeando a su amante, nuestro mánager y dirigiéndole los más esforzados insultos. Y es que el muy cabrón se la ha dejado olvidada en el aeropuerto. Chinga la madre! Esta ciudad realmente huele de una forma muy particular.
Regresamos al hotel y fumamos algo de mota en mi cuarto. Ricardo Serafín, que ha ido a por más, llega mostrando su característica sonrisa cuando ya todo el mundo se va retirando. Creo que tanto él como el otro van un poco tiesos de farlopa. Charlamos un rato y se van. Hemos conocido a Gonso, un tipo moreno, alto y desgarbado, patilludo, con una hermosa melena, simpático, divertido y muy mejicano, que va a ser nuestro road mánager en esta gira.
Relajado me tumbo en la cama y pienso en todo lo que he dejado atrás. Tardo en dormirme.

MEXICO 94, Parte II
Hoy toca La Lupita en La Diabla. Despierto a las seis, a las ocho, a las nueve, a las diez y media y a las once. El cambio de horario, sin embargo, no me molesta. Ponen el hilo musical para levantarnos pero yo no me doy por aludido. Parece que molesta bastante al resto, y algunos eliminan directamente la fuente del sonido cortando los cables.
Desayunamos en el bar del hotel, hot cakes con syrop, té, café y fruta. Doug toma a grandes tragos un whisky con soda. Caminando, vamos a EMI. En un quiosco callejero vemos la fotografía de la mujer con larga melena en las axilas. Risas. Conocemos en EMI al nuevo presidente de la compañía, Mario Ruiz, séptimo presidente en meses. Comenzamos la promoción con una verdadera nube de fotógrafos. Después, una rueda de prensa, que va bien, y más fotos. Doug ayuda con un reflector. Se presentan en EMI la mujer y el hijo de Alan, Erik. Ella es como una niña.
Comemos cerca, en un pequeño restaurante casero donde ya estuvimos el pasado año. Es un restaurante de barrio, muy mejicano. Se nos une Ana Villacorta, que anda cojita por un traspiés y me cuenta que se vive muy bien aquí, en el D.F. por cierto, Ana se casó hace algún tiempo con Jaime Torregrosa que trabaja en la oficina mejicana y será el máximo responsable de la gira, para nuestra desgracia, cuando Pito desaparezca, cosa bastante frecuente, sobretodo en los momentos más jodidos. Y comemos carne, mole, arroz, fajitas, guacamole, …., y tomamos café de olla. Regresamos a EMI y continúan las entrevistas, aunque la atención se dispersa con un especial de los Beatles retransmitido por la MTV latina que vemos entre una entrevista y otra. Debemos irnos a León hoy, esta misma noche.
Salimos de la compañía en la suburban, firmamos algunos autógrafos a los fans que han estado esperando en un alarde de paciencia, desde esta mañana. Primero vamos a hacernos unas fotos de carnet; llueve, con esa habitual lluvia de quince minutos a media tarde del D.F. En las paredes de la tienda del fotógrafo hay retratos de varios artistas. Regresamos al hotel, cogemos lo necesario para el viaje, subimos al carro y nos vamos. Fumamos algo de mota y me dejo caer, vencido por ese sopor alegre. Apoyo la cabeza contra el respaldo, y en cinco minutos estoy dormido. Cuando despierto, llegamos a un Wings, en la carretera, donde cenamos. Buen servicio. Pido una Pita, que es como un taco, y más parece una blasfemia por lo grande. Los demás, club sandwich, sopa de espinacas, guacamole y fruta, mole y pico de gallo. Wings es el nombre de una cadena de restaurantes de carretera de estilo gringo.
Llegamos al hotel Condesa a las dos y cuarto de la mañana. El hotel aunque es de cuatro estrellas, es muy cutre. Las cortinas están hechas jirones y el baño se comunica con el pasillo exterior. En un lugar como este, dormir vestido es lo más lágico, pero yo me desnudo antes de tirarme en la cama. Enrique y yo tenemos que levantarnos a las ocho de la mañana para empezar una larga jornada de promoción. León, capital de la república de Guanajuato, es la capital nacional del calzado.

MEXICO 94, Parte III
Bienvenidos al Bajío. Esta zona fue incitadora de la revolución, al grito de Dolores Hidalgo!. Despierto a las siete y media; una hora más tarde llama Gonzo y bajo a desayunar totalmente despejado. Estamos Pepe (EMI), Gonzo, Enrique y yo. La puerta del restaurante comunica con la Plaza Mayor de León. Veo a un limpiabotas trabajando y algún otro en posición de espera indefinida. comienza la jornada y vamos a un par de radios, Estéreo Vida y FM Globo, donde nos tratan muy bien y evidencian que el Rock no es su fuerte. Regresamos al hotel a buscar al resto, y, con el equipaje, vamos a la emisora de Poder F.M. Entrevistas, se corta el micro, risas y buen humor. La locutora lee la carta de una fan empeñada en ser como ella. Salimos, hay un auto de los años cincuenta precioso al que hacemos varias fotos.
A media mañana vamos al hotel Real de Minas, Blvd. Adolfo López Mat. dos mil doscientos once OTE. Tiene piscina, que no utilizaremos. Está lleno de críos y vendrán a por fotos y autógrafos. Luego, ya al completo, vamos al Canal Diez de TV, atravesando una zona realmente pobre, donde niños y canes juegan entre la suciedad y los escombros. No es muy diferente de un barrio gitano o de un ghetto en Brasil. En la TV, un grupo de Mariachis canta alegremente, tres horteras dan la matutina clase de aerobic y un presentador impresentable nos hace preguntas. Son los Ángeles del infierno, oímos cuando ya nos vamos.
Es hora de comer. Vamos al Restaurante Victoria donde comemos después de una rueda de prensa. Caldo Tlalpeño, sopes, micheladas con picante, Tahuecán (agua natural de Puebla). Todo delicioso. Volvemos al hotel y Enrique y yo salimos a dar un paseo mientras los demás continúan la promoción con una entrevista para la Heavy Radio. Llegamos caminando por una gran avenida a la plaza del calzado, un centro comercial Exclusivo. Entro en un par de tiendas para pedir unos catálogos y alguna información. Enrique compra unos calcetines.
Salimos pronto y de regreso entramos en una librería. Enrique compra La Ley de Murphy para Miguelico y yo dos libros de autores mejicanos. Durante el regreso nos paran varias veces y nos da marcha que alguien nos reconozca aquí, en medio de la hermana república de Guanajuato. Volvemos al hotel. Joaquín y Alan están en la habitación doscientos, Pepe anda por recepción un poco perdido y Gonzo ha ido al Jardín de las aves donde mañana tocamos. Juan ya no aparecerá hoy. Mota. Me enfrasco con Joaquín en un programa de dibujo del Mac, y Alan y Enrique se van. Llega Gonzo y va con ellos a cenar a un Carlos and Charlies. Nosotros pedimos al servicio de habitaciones unos sandwiches y unas malteadas de chocolate deliciosas aunque bastante pesadas. Pasa un rato y me retiro. Creo que en diez minutos estoy dormidísimo.

Espero que te haya resultado interesante este documento. Sin duda de un valor incuestionable ver a Héroes del Silencio desde dentro, desde la perspectiva de Pedro Andreu.

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HDS y el Príncipe Felipe

December 22nd, 2005 por Pedro Arilla

El Principe Felipe y los Héroes del Silencio (1993)

Don Felipe recibe al grupo Héroes del Silencio para felicitarles por difundir el español y compartió con ellos su pasión por Led Zeppelin.

El grupo de rock Héroes del Silencio fue recibido ayer martes en la Zarzuela por el príncipe Felipe. La audiencia -la primera que concede a un conjunto musical- se debe a su deseo de felicitar a los zaragozanos por la difusión del castellano que, con su música, hacen en toda Europa. “Le gusta que cantemos fuera en español, y nos ha animado a que sigamos así. Es un tío encantador y muy natural”, confesó tras el acto el guitarra del grupo, Juan Valdivia. Durante quince minutos de conversación distendida, los cuatro músicos aragoneses compartieron con el príncipe de Asturias su admiración por el grupo de rock duro Led Zeppelin.

Precisamente, la imágen del grupo Héroes del Silencio se acerca más en cada nuevo disco a la de los británicos y ni siquiera para conversar con el heredero de la Corona renuncian a sus melenas, sus pantalones de campana, sus tacones y sus camisas abiertas. “Aunque el príncipe no deja de ser una personalidad importante, la charla ha sido una cosa normal, los cinco somos jóvenes”, señaló Joaquín Cardiel, bajista del grupo.

A pesar del ambiente relajado del encuentro con el príncipe de Asturias, los cuatro músicos se mostraron profundamente respetuosos ante el príncipe y dejaron de lado las maneras agresivas, contestatarias y hasta groseras típicas del rock and roll. Para el guitarrista “no hay que confundir el rock and roll con la grosería, puedes ser tú mismo sin molestar a los demás”. “Lo fácil hubiera sido -continuó en referencia a la entrevista en la Zarzuela- otra gamberrada o algo así”.
El conjunto musical restó importancia a la aparente contradicción existente al criticar duramente a la clase política y acudir a conversar con el futuro monarca. “Si nos contrata un ayuntamiento -advirtió Joaquín Cardiel- o si podemos conocer al príncipe de Asturias, no vamos a perder nunca la oportunidad, pero no por ello van a cambiar nuestros ideales ni vamos a dejar de estar en contra de una serie de cosas”.

Tras los pasos de Mecano

De su anterior disco, “senderos de traición”, Héroes del Silencio han vendido nada menos que 300.000 copias en Alemania y 100.000 en Italia. Y el reciente disco doble, “El espíritu del vino”, va por las 115.000 en el país germano -casi tantos como España-, 40.000 en Italia, 20.000 en Francia y unos 15.000 en Suiza. Cifras que sólo Mecano había alcanzado antes. Los cuatro músicos se encuentran en estos momentos de gira por España y, a mediados de septiembre, iniciarán una “tournée” por Alemania, Suiza, Bélgica, Holanda, Suecia, Portugal e Italia. En 1994 darán el salto a Sudamérica y en marzo abrirán caminos en el difícil y cerrado mercado norteamericano.

Precisamente, el próximo domingo 25 de julio, a partir de las 22 horas, estarán en la plaza de toros de La Malagueta, donde protagonizarán el segundo concierto programado en las Serenatas de la Luna Joven. Será la segunda ocasión en la que actúen en la provincia en un espacio reducido de tiempo, ya que la semana pasada ocuparon el cartel de la Noche Rosa de Fuengirola.

Contenido de un periódico del 21 de julio de 1993.
La entrevista se celebró el día anterior.

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